A veces, si, a veces la lluvia te envuelve sin percibirla. A veces, si, a veces tu cuerpo te hace cosquillas. A veces, si, a veces el estómago te retuerce las costillas para doblarte la mente y golpearte en la frente. Porque a veces el suspiro se hace grande y fuerte, se hace pesado y te raspa la garganta que intenta gritar pero ya no le queda nada. Se ha agotado por llorar en sueños, por desgastar el aliento y por respirar incienso. A veces, si, a veces siempre quisieras dejar todo en blanco o en negro, disfrutar el aroma de las flores de invierno, saludar cordialmente a ese solcito tierno. Pero a veces siempre se rompe un cristal que cae de tus ojos y te hacen tropezar. Te devuelven la memoria que quisieras olvidad o más que nada reparar. A veces, no, siempre quisieras caminar inconsciente, quitarte los zapatos y sentir que creces, tocar el cielo con la punta de los dientes, despeinar tus cabellos y sentir que sientes. Porque a veces quisieras despertar en un mundo diferente, en tu segundo mundo, no en el primero ni en el tercero, en el segundo, a veces, si, a veces siempre.
domingo, 13 de junio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
Ego - ismo
Mira siempre a tu alrededor, nunca sabes cuando algo puede sorprenderte. Esto funciona con la maravilla y la desilusión. Ambas te impresionan, a mi me ha impresionado el egoísmo. “En tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos, en tiempos donde siempre estamos solos”, extracto de una canción que se me vino a la mente.
Todos somos egoístas, todos tenemos un grado de este actuar o sentir recorriéndonos, nos envuelve, diría que está en la naturaleza humana, desde pequeños adoptamos este actuar, queriendo lo que quiere el otro, no dejando que usen nuestras cosas, que se yo… Pero eso es un comportamiento inmaduro, aun no se toma la conciencia, la idea es que al crecer nos demos cuenta de lo que importa y no actuemos con egoísmo. Está bien velar por nuestro propio bienestar, pero no pasando a llevar a la persona que tenemos al lado.
Me ha sorprendido bastante, me ha desilusionado, me da pena… no porque me afecte personalmente, sino porque me da pena la calidad de gente, de persona, de ser humano, de ser viviente. Me da pena que la sociedad se deteriore tan rápidamente cuando se suponía que venían tiempos de unión.
Yo, yo, yo. Todos somos egoístas, diría que está en la naturaleza humana.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Dulce, encantador y mágico
La voz dulce nos relata una historia ajena y propia, que se volvió propia y terminó ajena.
“Dulce, encantador y mágico, un poco hablador pero simpático, siempre despeinado bajo el árbol”, te retuerce la mente y te mastica los dientes.
Los suspiros de entremedio, las cuerdas vibrando a lo lejos, el sube y baja de los acordes y las lentas pausas, te llevaron a un mundo de antes, de antes. Ese mundo perfecto, ese mundo sin miedos. Te transportaron a un día, a una semanas, a unos meses, donde la ciudad te acurrucaba, donde las sonrisas estallaban. Y los sentires se apoderaron de tu cuerpo, de la espina, las mejillas y las risas, del estómago, los ojos y las manos. Te incendiaron un poco los sesos, las palabras y los besos, esos de antes, de antes.
Y sigue corriendo, te sientes inmersa en una realidad pasada, en un tiempo de antes, de antes. Te desmontaste de este presente inerte y te volaste a antes, antes.
Se te envolvió el cuerpo en frio y en calor, en calor y en frio, en dolor y molestia, en suspiros y siestas, en agrado y alegría, pero a la vez en desagrado e impotencia.
Van y vienen imágenes compuestas, van y vienen realidades opuestas.
“Donde un beso era como un huracán”, te grita esa boca desecha, te grita la boca descompuesta.
Y los ojos te pesan, caen al viento y se cierran, donde la sombra de un pájaro vuela y vuela dejando su huella desierta.
“Hoy quisiera ser mucho mejor” te escala la espalda, te entierra las garras y las hace pesadas, te encorva y te pisa, te escupe y te entierra.
Y las voces de paz te hierven la sien, te la parten en cien y comienza a llover.
sábado, 22 de mayo de 2010
Va y viene como el viento...
Al acostarse bajo el cielo y acomodarse en el silencio, cerró sus ojos y cayó en un sueño espeso, se vio recorriendo pinturas surrealistas al lado de un viejo compañero, con bloques de mar y blancos arcos de piedra, mientras un caballero inglés paseaba por la arena.
Al regresar se encontró suspendida en un plumón de dudas, en un calor sofocante y con un cerebro desbordante. Cerró los ojos para caer nuevamente y así aliviarse de los malestares, pero regresó más vacilante. Una misteriosa inquietud le revolvió los pensares y se paró sin respirar, se asfixió con los mares y se ahogó con los aires. Se alivió más tarde con la lluvia constante, que caía en sus cabellos y bailaban entre ellos. El vapor le ahuyentó los miedos y las ansias, la dejó serena y calma. Pero al volver a su desierto, áspero y seco, frío y sin peso, le tomaron de la mano las locuras y espantos, los vacíos y los trapos.
Y de nuevo la baña la lluvia, que le congela la espina y las mejillas, que le acurruca los ojos y las costillas, que le aliviana los pensares y las incomodidades, que le diluye la tinta roja y las astillas.
sábado, 8 de mayo de 2010
Gritar sin ruido
Romperte los dedos corriendo sin consuelo, dejando una huella de penas en el cielo, escupirle a éste y derretir los pensares congruentes, absorber los malestares de la gente. Cocinar los cabellos mal peinados, arreglar los agujeros del costado, soplar y soplar bien fuerte las comezones de las piernas y brazos, de la espalda y la frente, de las mejillas y las sienes, de los parpados y los ojos transparentes.
Gritar sin ruido que de pronto se nos ha escapado un niño que jugaba tranquilamente en la calle sin pensar que lloverían electricidades, sin pensar que respiraríamos suciedades. Y cuando el pequeño desapareció, el mundo se transformó y cambio su aroma, color y sabor. Giró distinto, extrañamente recogido, se perdió la inocencia de los ojos dormidos.
Y quizás es mejor quedarse discordante, inexplicable y mal oliente, con los cabellos mirando al cielo y no de frente, con los ojos cerrados sin tener contacto con otros ojos examinadores, ni envolverse en brazos traidores. Quizás es mejor quedarse desaliñado y consecuente, con dolores incipientes y otros de antaño, con cicatrices moldeadas año tras año.
Y quizás es mejor quedarse inconsciente, quizás es mejor quedarse ausente.
domingo, 4 de abril de 2010
Un agosto muy frío
Por eso berreamos y gritamos, moqueamos y maldecimos, para después poder chillar si es necesario y quitarse del cuerpo ese agosto tan frío.
viernes, 12 de marzo de 2010
Una gran pena
me da pena mi gente, ya sea de Chile, Argentina o Francia, Estados Unidos, Alemania o Suecia.
Porque todos pisamos el mismo suelo y respiramos los mismos vientos.
Nos acuesta la misma hermosa luna y nos despierta nuestro gran y radiante sol.
Porque aunque tengamos pieles distintas y hablemos lenguas diversas
nuestro corazón late de igual manera.
Me da pena que nosotros mismos nos definamos como un virus,
Que perdamos la inocencia y arruinemos nuestras vidas.
Tengo pena y ,admito, miedo por no saber que le pasará a nuestros árboles 5 minutos más adelante, tengo pena y, admito, miedo por no saber qué será de nuestros niños en diez años más si no es que en cinco.
Tengo miedo, admito, de no querer despertar en un mundo seco,
Con un cielo gris y espeso,
Admito, tengo miedo de no ser lo suficientemente fuerte para vencer mis miedos.
Tengo pena de mi gente, de esa que la veo de bien lejos, las que están allá, cruzado el océano y de la que está aquí a mi lado, en mi mismo país, en mi misma ciudad, a unos metros de mis ojos.
Tengo miedo de no poder defender y tengo pena de que otros no defiendan,
Tengo pena de esta destrucción masiva, y esta violación a la tierra.
¿Por qué no se usa el poder para mejorar y arreglar, en vez de gastar todo ese tiempo y energía en destruir nuestro hogar?
¿Por qué, los poderosos, prefieren la destrucción a la reconstrucción? ¿Por qué no dejamos nuestros egos y egoísmos, nuestro rencor y nuestro odio a un lado? ¿Por qué no aprovechamos nuestra energía para levantarnos y unirnos como seres humanos? Y no como indio, como americano, ni como mapuche, ni como chileno, ni como blanco, ni negro, ni asiático, ni africano, sino como humanos, como seres vivos, como personas que piensan y razonan, por eso no somos “animales”, porque se supone que al razonar y pensar nos hace superiores, pero les digo, las guerras y destrucciones no nos hace ni los hace mas fuertes ni potentes, los hace mas estúpidos y más salvajes, los convierte en animales.
Tengo pena y es una gran pena, porque me decepcioné y desilusioné de la humanidad y de la mía.
